A veces, en la blogósfera, me siento de la misma manera en que se siente una chica en la tercera cita con un chico guapísimo: cansada de intentar mostrarme siempre inteligente.
A veces sólo quisiera decir un par de buenas estupideces, dejarme en los brazos de la cursilería o simplemente no decir nada.
Hoy, como tantas veces, es una de esas veces y no tengo ganas esforzarme en escribir un post acorde a las reglas de internet. Hoy no tengo ganas de nada!
No hay comentarios:
Publicar un comentario