El fin de semana pasado estuve en Mendoza, una escapadita para romper la rutina, recargar motores para lo que queda del año y cagar seriamente el bolsillo. Pero valió la pena.
Todo fue maravilloso. Lo único “bajón” es que me enteré que fui víctima de un engaño. Me remonté a la noche del 24 de diciembre de 1984 cuando, a los 5 años, me enteré que el niño Dios no existía.
Esta vez la crueldad fue hollywoodense. Así que no fueron 7 años en el Tibet sino 6 meses en Mendoza. Era Brad Pitt por lo menos? O se trataba de Guido Suller bien afeitadito?
La película fue rodada en 1997 en Estados Unidos, La Plata (Buenos Aires) y Mendoza. Qué engaño tan hdp...
Como pasa con la mayoría de los engaños ¡todos lo sabían menos yo!
El tema es que tanto Brad Pitt como David Thewlis, protagonistas de la cinta, tenían -y tienen- prohibido entrar a China debido a que los cuidadanos de aquella ciudad consideraron ofensivo el argumento de la película.
El director del filme, Jean-Jacques Annaud, se las arregló para mandar un equipo de la segunda unidad al Tíbet para filmar en escenarios naturales, con la excusa de que estaban rodando un documental.
Más curiosidades sobre esta cinta que termina siendo un completo engaño aquí.





